Un equipo de investigación de la Universidad de Zurich encabezados por el Doctor en bilogía oral Thimios Mitsiadis, ha publicado en el último número de agosto de la revista Development, su estudio acerca de cómo un gen llamado Jaggeg 2 (Dentado 2) está fuertemente involucrado en el correcto desarrollo dentario.
La diferenciación dental u odontogénesis, se realiza gracias a la vía de señalización denominada Notch. Esta vía se ha conservado mucho evolutivamente, es decir varía muy poco entre especies muy dispares entre sí, esto suele ser señal de que el mecanismo es importante y apareció para quedarse en épocas tempranas de la evolución de las especies. Y es que, no solo dirige la odontogénesis, si no todo el desarrollo de órganos y tejidos en embriones de animales y humanos. En esta vía las señales trasmitidas y recibidas a través de receptores de membrana vecinas, hacen que las células escojan una u otra vía de desarrollo.
El equipo de Thimios Mitsiadis ha comprobado en ratones la necesidad del gen Jaggeg 2 en esta vía de señalización para un sano desarrollo de la dentadura. La inactivación del gen provocó malformaciones en la dentadura de los ratones, como son, molares deformados con presencia de cúspides adicionales, carencia en la formación del esmalte de los incisivos, etc.
No deja de resultar curioso que cuando estamos superando el concepto que subyace con fuerza de que un gen equivale a una característica aparezcan noticias como esta, en la que se muestra cómo un gen tiene un alto peso en el proceso de desarrollo de algo muy concreto, los dientes. Aunque esto no ha de incitar a pensar en el viejo concepto de un gen igual a una característica. Como indicó Craig Venter en una reciente entrevista en Spiegel Online, ni siquiera él con su genoma en la mano, pudo determinar el color de sus ojos, cosa que confesó le resulto bastante frustrante. Y no pudo, no por resultar torpe sino porque nuestras características, nuestro fenotipo, depende de una multitud de factores en los que intervienen un complejo sistema de interacciones de muchos genes, y otros parámetros de carácter, físico, químico, de desarrollo, o ambiental. Lo que sólo nos permite hablar de probabilidades de sucesos.
Comprender las actuaciones genéticas que implican las vías de señalización Notch, son importantes para muchos campos de la biología, no solo la embriología. En el caso de la odontología, el hallazgo del papel de Jaggeg 2, tal y como indica el profesor Mitsiadis es importante por que pone las primeras bases del conocimiento genético necesario para, en última instancia, poder generar dientes a partir de células multipotenciales. Es lo que el investigador denomina Bioteeth (Biodentadura). Actualmente la formación de nuevos dientes es imposible e implanteable. Aunque no tanto, según Mitsadis, pensar en la combinación de células madre precursoras en “andamios” artificiales a modo de guía.



En la edición de agosto de la revista Human Gene Therapy, se han publicado dos artículos sobre los avances realizados por centros de Massachusetts en el tratamiento de degeneraciones retinales mediante terapias génicas en ratones. Los resultados son muy positivos, abriendo la posibilidad de que a largo plazo se puedan aplicar este tipo de terapias en el hombre.
El momento crucial que marca la diferencia entre ambas divisiones, sucede antes de la división celular. En él, los cromosomas ya duplicados se colocan en el ecuador celular como en una división normal. Pero en esta ocasión lo hacen por parejas de homólogos, uno enfrente del otro dándose un apareamiento de homólogos en el que se da además un proceso de gran importancia, el entrecruzamiento.
“Guardián del genoma”, “Estrella de la muerte” o “El poli bueno y el malo”, son alguno de los nombres que ha recibido el gen p53 desde que fue descubierto hace ya más de 30 años. Muestra de su importancia fue su elección por la revista Science como molécula del año en 1993. Incluso tiene 

Científicos del